Material Mayor

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Bomba a Palanca

Una de nuestros primeros compañeros de batalla se obtuvo en el año 1865 con el aporte de C. Geisse y Fischer quienes colocaban a disposición de la sección Alemana una bomba a palanca que ellos poseían, idéntica a la que fue entregada a la sección Chilena. Para poder combatir al temible fuego que atemorizaba en esos años a los vecinos de nuestra querida ciudad, cuenta la historia que en incendios grandes se solicitaba la ayuda al regimiento para que los soldados de esa época ayudaran a bombear.

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Bomba a Vapor

Treinta años más tarde llegan las primeras bombas a vapor encargadas por el Cuerpo en octubre de 1895, las que fueron puestas a disposición de la Segunda y Tercera Compañía. Según la memoria de los primeros 50 años de vida de nuestra Compañía, se desprende que estas bombas tuvieron una prueba oficial, siendo un acto presenciado por todo Osorno. Horas más tarde se declara un incendio en el edificio que ocupaba el Banco de Chile situado frente a la Plaza de Armas (calle Ramírez esquina Matta), aunque el edificio afectado no se logró salvar, se pudo liberar de las llamas varios edificios colindantes, entre ellos el Templo Evangélico Alemán.

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Bomba a Vapor Flader

En Sesión del 18 de abril de 1910 se acordaba la importación de una nueva bomba a vapor para la Segunda Compañía, se trataba de una bomba marca FLADER, gestión realizada por don Enrique Schencke que se encontraba en ese tiempo en Alemania. Este vehículo era empleado por los bomberos de aquella época, el cual tenía la función de transportar a aquellos honorables hombres junto a su material de trabajo para la lucha contra el fuego, estos carros se destacaban por tener tracción animal y dentro de sus características tenían un caudal de desalojo de 1.000 litros, la que fue entregada a nuestra Compañía el 9 de octubre del mismo año, llegando al Corral de Trumao.
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Hoy podemos decir con gran orgullo que estas bombas son parte de nuestras reliquias y un símbolo del espíritu de tantos hombres que trabajaron poniendo en alto nuestro gran lema “UNO PARA TODOS Y TODOS PARA UNO”.

Ambas reliquias recibieron su última restauración entre los años 2014-2015, esta responsabilidad fue asumida por nuestro Voluntario Honorario don Alberto Vera Sanhueza quien comenta: “esta iniciativa nació hace un par de años, cuando me percaté que nuestras reliquias al pasar los años comenzaron a estropearse”, “me comunique con Max Bangert, siendo él un artesano Alemán, radicado en Santa Cruz”, se pudo concretar gracias a la colaboración de don Juan Carlos Fröhlich y don Edgar Adidas y el Directorio General, quienes colaboraron monetariamente en la restauración de nuestras reliquias, actualmente se encuentran en el taller de nuestro Voluntario Honorario e Insigne don Walter Meeder Menschel, donde se está finalizando la fase de tornería y los detalles en madera para que puedan quedar visualmente igual a la original.

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[slide title=”Auto-gallo Studebacker”]
(4) Autogallo 1932En 1918 fueron adquiridos los primeros autogallos, constituyendo una gran novedad en la cuidad, ya que en esos años se venía hablando de las bondades de los vehículos motorizados para el transporte de gente. En sesión del 22 de octubre de 1918, el Directorio General acordaba la compra de los gallos-automóviles marca Studebacker, llegando así en el año 1920, con esta máquina, nuestra Compañía podía: llegar más rápido a los lugares amagados y extender el material sobre la marcha y conectar a los grifos de la red de agua potable.

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[slide title=”Auto-gallo Studebacker”]

(4-1) Ejercicio de bombas 13 Nov 1932

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